|
Una cierta dosis de ternura
Es necesaria una cierta dosis de ternura
para comenzar a andar con tanto en contra,
para despertar con tanta noche encima.
Es necesaria una cierta dosis de ternura
para adivinar, en esa oscuridad, un pedacito de luz,
para hacer del deber y la vergüenza una orden.
Es necesaria una cierta dosis de ternura
para quitar de en medio a tanto hijo de puta
que anda por ahí.
Pero a veces no basta
con una cierta dosis de ternura
y es necesario agregar…
una cierta dosis de plomo.
Extraído del libro: Sub Comandante Marcos: Cartas y Manifiestos
AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH
|